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En 2013 se cumplirá el séptimo centenario del nacimiento de Ibn al-Jatib, nacido en Loja, Granada, en 1313. Ibn al-Jatib fue la última gran figura de las ciencias y el pensamiento en toda la historia de Al-Andalus. Poeta, biógrafo, historiador, médico, pensador, escritor de prosa difícil pero rico en noticias y agudo en apreciaciones, todas las ramas del saber que tocó muestran el sello del gran hombre que las escribió. Gran parte de su producción literaria se encuentra en la biblioteca de El Escorial.
Al final de su vida, acusado de heterodoxia por los dignatarios granadinos –sus antiguos alumnos y amigos- fue sometido a tortura y encarcelado. Murió estrangulado. Durante los últimos días de cautiverio, el desventurado Ibn al-Jatib se preparaba para morir, y aún tuvo el valor suficiente para coordinar sus ideas y componer elegías sobre el triste final que le esperaba. Una de estas composiciones muestra su gran entereza:
¡Aunque estemos cerca de la parada terrestre, nos hallamos ahora alejados de ella!. Habiendo llegado al lugar de la cita sepulcro, guardamos silencio para siempre. Nuestros suspiros se han detenido repentinamente, bien así como se detiene la recitación de la oración cuando se ha pronunciado el Konut. Aunque éramos antes poderosos, ya no somos más que osamentas; en otro tiempo dábamos festines, hoy somos el festín de los gusanos.
Éramos el sol de la gloria; pero ahora este sol ha desaparecido, y todo el horizonte se conduele de nosotros. ¡Cuántas veces la lanza ha derribado al que lleva la espada! ¡Cuántas veces la desgracia ha abatido al hombre feliz! ¡Cuántas veces se ha enterrado en un miserable harapo al hombre cuyas vestiduras llenaban numerosos cofres! Di a mis amigos: ¡Ibn al-Jatib ha partido! ¡Ya no existe! ¿Y quién es el que no ha de morir? Di a los que se regocijan de ello: ¡Alegraos si sois inmortales!
Fue un excelente polígrafo. Escribió más de 60 obras de todos los temas. Obras sobre historia, religión, filosofía y medicina. Sus escritos son fuente imprescindible de noticias sobre la historia y los hombres del reino nasrí, de sus rasgos y sus costumbres, de la geografía. Una de sus obras constituye un precioso testimonio de una fiesta real celebrada en la Alhambra, con descripciones de vestidos, decoración, protocolo, comidas que se sirvieron y un sin fin de noticias curiosas. Es una visión directa del interior del palacio, llena de vida. Como poeta, además de obras editadas, parte de esa poesía se grabó en las paredes de aquella Alhambra que él tan bien conoció, concretamente en las tacas de entrada del Salón de Embajadores. Una de ellas comienza así:
"Gano en gala y corona a las hermosas;
bajan a mí los astros del Zodíaco"
Las fuentes atribuyen su inmensa capacidad para escribir a la incapacidad que tenía para dormir, y muchas de estas obras las escribió en sus momentos de insomnio. Entre todas ellas quizás destaca la Ihata fi ta’rij Garnata, una obra en la que incluyó a todos los sabios granadinos, y que introdujo con una valiosa descripción de esta ciudad.
[Fuente: Extractos del artículo “Ibn Al-Jatib, el personaje”. Fundación Ibn Al-Jatib] |